domingo, 1 de marzo de 2015

Entrevista a Estela Bonnet

“Me da placer unir al tango y al folklore”

Se lució en los lugares más emblemáticos de la noche porteña y actuó junto a grandes como Juan Carlos Godoy y Osvaldo Ribó. Cantante, compositora, letrista y un ser humano lleno de luz y talento, ferviente defensora de “Lo nuestro” Estela Bonnet, La voz dulce del tango, habló de su vida y sus espectáculos, como el que impulsa a las nuevas figuras a difundir sus obras, a esos músicos y poetas de “El país que no miramos”.

Por Rodrigo Gaite

Estela Bonnet, la voz dulce del tango
     La cita es a media tarde en un pintoresco bar de La Boca, a pocas cuadras de La Bombonera, donde el día anterior Daniel Osvaldo tuvo su debut soñado con la camiseta azul y oro. Pero ese jueves 26 de febrero también fue uno de los días más felices en la vida de Estela Bonnet, no tanto por la victoria del conjunto xeneize, del cual es hincha, si no por su gran actuación en un lugar emblemático de la ciudad de Buenos Aires, como lo es la Catedral Metropolitana. “Fue maravilloso. Era la conmemoración del nacimiento de San Martín. Un tipo tan importante en nuestras vidas y en nuestra historia que nada más y nada menos nos dejó la libertad como legado. Un poquito antes de empezar a cantar el himno de él, dije que era un honor. Porque la libertad no es algo que podemos perder, que podamos dejarnos arrebatar. Por eso estaba muy emocionada y quería que realmente escucharan la letra, porque todo lo que decía la letra me parece que se merecía decir del general San Martín”, revive.
     Así arrancó el 2015 para Estela, en realidad ya había comenzado cuando fue convocada por el Museo Casa Carlos Gardel donde hizo junto a Inés Grimland “Dos minas sin red”. “Es un espectáculo donde no hay música, hacemos todo a cappella y ella narra cuentos. Para el día de la mujer habrá una invitada especial y yo voy a elegir temas desde los más antiguos hasta los más cercanos a esta época”, adelanta. La cita, en Jean Jaures 735, es el sábado 7 de marzo a las 18 con entrada libre y gratuita. Pero la cosa no termina ahí porque este mes con Alda Salzarulo, una gran poeta de Junín, va a iniciar un taller de la canción: “Alda va a dar pautas para que cuando el poeta escriba lo haga con cierta rima y esa rima permita ponerle música y así poder amalgamar música e historias”, explica. Otros de sus eventos con los que ha deleitado al público fue “Uniendo nuestras raíces”, en el cual logró una combinación magistral entre el tango y el folclore. Todo un desafío que además quedó plasmado en su último trabajo discográfico “Mirando del revés” en temas como “Sin vuelta”, “Absurdo” o “Mama llévame pal pueblo”.
     De muy chica la piba nacida en la Maternidad de San Isidro, como a ella misma le gusta remarcar, empezó a tener contacto con la música y desde entonces nunca más la abandonó. “Tenía 5 años y mamá me llevaba a ver a mi hermana que tendría unos 8 cuando cantaba en el coro de la iglesia y eso me quedaba muy marcado. Entonces la profesora de ella en ese momento se dio cuenta y me puso a cantar a mí también. Después lo hacía en la escuela y componíamos. Tengo mucha bronca porque de esa época no quedó nada escrito, nada grabado de los temas que creábamos. En quinto grado hacíamos temas para el 9 de julio o el 25 de mayo y me acuerdo cuando tenía 8 años de haber participado en un teatro, donde tenía que recitar como un carnavalito en una especie de intercolegial y el colegio sacó el segundo puesto, lo cual era bárbaro. Yo no se cómo hice, pero con 8 años me paré frente al público en un teatro lleno y recité. Dos años después me cambié de escuela, me fui a Vicente López y ahí también componíamos.”, rememora.
     Es que por entonces cuando aún no llegaba al picaporte de la puerta, en la casa de sus tíos, se asomaba a espiar a los grandes para ver cómo bailaban con “D’Arienzo sonando a full”. Pero todavía faltaba algo más para que la música ciudadana entrara definitivamente en su vida. “Una vez mi psicóloga me dijo que sería bueno que empezara a bailar salsa o tango. Para mi era algo muy vertiginoso, me tenían que empujar para que diera los pasos. Era una cosa muy fea lo que me pasaba. Todo el mundo me decía: ‘Esto es un disfrute de tres minutos. Es una entrega total’. Antes de eso, estuve en Vicente López con un grupo que hacíamos rock nacional”, evoca.

La Señalada: El punto de partida

     “Un día voy a una peña de casualidad y había un certamen para presentarse dos semanas después cantando tango y yo toda corajuda me anoté, mientras pensaba dentro mío ¡Qué estoy haciendo! Me comuniqué con Leandro De Rosa, un gran guitarrista que me había acompañado otro día donde había cantado “Uno” y con él me preparé. Fui pasando varias etapas hasta ser finalista en el pre Cosquín y con él seguí participando en varios eventos”.
     “Después empecé a meterme cada día más. A todo esto siempre estuvo conmigo Lola Car, que me acompañó a todos lados. Con Lola hemos amanecido a las 6 de la mañana esperando un colectivo para poder volver a casa. Íbamos a todas las peñas porque ella también cantaba. Era amiga de mi hermana y la conocí en un cumpleaños y la verdad que nos hicimos muy compinches”, señala.
     Pero hay alguien más que ha sido fundamental en su trayectoria. Oscar Del Rio, uno de los que ayudaron a construir su enorme carrera, pero que más allá de eso le aportó a Estela algo demasiado valioso. Calidez humana. “Él es como mi eje. Supo contener mis ganas, me enseñó a frenarme y a esperar, a dejar macerar las cosas, me brindaba seguridad. Yo a veces le decía: Cantó fulanito en tal lugar. ¿Podes creer que le pagan? Y él me respondía: ‘Estela. Uno no es profesional porque le pagan. Uno es profesional por cómo se prepara para cuando llegue el momento de tener que cantar. Uno es profesional por lo que uno respeta. Por lo que le da al otro’. Es alguien a quien yo quiero muchísimo. Te da todas las herramientas para que te caigan todas las fichas como una bruma y no como un balde de agua”, afirma.
     Como olvidarse de otra persona que también ha dejado huella en su vida como lo es Estela Crisis, de “Las voces blancas”. “Uno a veces no sabe lo que tiene, es como que no podes descubrirlo, no lo podes ver. Y ella me decía que tenía algo muy importante, que era el ‘saber decir’. Eso es algo que se puede mejorar. Pero enseñarlo imposible. Si no lo tenés, no lo tenés”, puntualiza.
     Hoy tiene la posibilidad de trabajar con Claudio Parenti, Sebastián Colavecchia y Luciano de Paula, grandes personas que están muy comprometidos con la música. “Parenti es un tipo que ha acompañado mucha gente importante como Ginamaría Hidalgo o Raúl Lavié. Con él hemos estado desde las 10 de la mañana hasta las 12 de la noche pasando repertorios. Trabajamos con una sencillez muy nuestras, poniéndole todos algo. Estamos sumando conocimientos, amalgamándonos. Nos respetamos mucho. Yo se que ellos son buenos en lo que hacen y ellos confían en mi y eso potencia”, explica.
     Pero como si no fuera poco con estar rodeada de esos tres grandes, Estela fue a golpear la puerta a la casa de un gigante. Paco Peñalba, un tipo que estuvo con Edmundo Rivero y Goyeneche entre otros. Pavada de CV tiene el señor. “Me lo recomendó Oscar Del Rio para que no me alejara del tango”, dice entre risas.
     Uno la escucha hablar y es innegable que todo lo hace con entusiasmo, con ese plus que tienen los artistas cuando están arriba del escenario. Hoy recuerda las palabras sabias de Oscar Fresedo, un gran amigo: “Una vez me ve cantar y me dice: ¿Te pasa algo? No, nada. Sólo que tiemblo como una hoja cuando subo a cantar y me contesta: “Mirá. Si temblas como una hoja cuando subís a cantar. El día que no tiembles más, no subas más. Porque se nota que te gusta lo que haces, que lo haces con pasión”, evoca.

De los escenarios a la radio

     Si algo le faltaba a su carrera para ser completa era estar en la radio. La oportunidad se dio una noche en que la gente del Museo Carlos Gardel, invitó al prestigioso periodista José María "Gogo" Safigueroa “Mira que tenemos una chica que no sabes cómo canta”. Cuando la interprete bajo del escenario, "Gogo" Safigueroa se acercó y le preguntó:
     — ¿Piba tenés algo hecho?
     “Te voy a mostrar algo, pero la verdad que no está bien hecho, le dije, pero igual se llevó mi CD. Me dice: ‘Vas a tener noticias nuestras en la semana’. Me llamaron a las 3 de la tarde de un día miércoles: 'Dice "Gogo" Safigueroa que pongas la radio porque van a pasar temas tuyos'. Entonces él comenta: ‘Escuchen a esta chica que hace dos años más o menos que está cantando tangos específicamente. Si ahora canta así nada más que con dos años de tango…. Yo conozco a “La Gardel con polleras”, a Rosita Quiroga, pero escuchen como ella hace Muchacho’. Para mi fue un grande y tengo los mejores recuerdos de él”, expresa.
     Estela pasó por los lugares más emblemáticos de Buenos Aires desde La Academia porteña del Lunfardo, Bien Bohemio, Esquina Osvaldo Pugliese y La Academia Nacional del Tango hasta la Esquina Homero Manzi entre otros. “Cantar en El Tábano, que era como la casa del Polaco Goyeneche para mi era como estar en el Madison Square Garden, lugar que me gustaría estar representando a Argentina o antes de empezar una pelea de boxeo. Eso sería genial”, dice entusiasmada.

Corazón Calamar

     “Yo soy de Boca de toda la vida, pero también de Platense porque nací en la zona. Mi padrino Leopoldo, “El Turco”, fue una excelente persona, muy querido por todos lados. Un hombre que sabía hacer desde ñoquis hasta instalar gas o hacer una mesa. Un ser humano que me ensenó muchas cosas en la vida. Él me llevaba a ver a Platense porque sabía que yo jugaba al vóley y hacía atletismo en el club. Ya de grande me convocaron dos veces para actuar y en un aniversario me pasó algo muy loco: Venía de cantar de otro lugar y cuando llegué ya habían empezado a comer. Yo no había llevado guitarrista para ese momento, llevé pistas. Comienzo a cantar y la gente, claro, ya estaba comiendo, entonces en un momento digo: No pará para pará. Vamos a ponernos de acuerdo. Y la gente medio como que no entendía nada y ahí se hizo un silencio donde aproveché y dije: Miren yo les voy a pedir mil disculpas por mí llegada tarde. Pero vengo cruzando medio país para poder llegar hasta acá porque no me quería perder esta fiesta. Platense es mi club desde que tengo 10 años y les voy a cantar algo que canto desde chiquita y empecé: “En España y Zufriategui hay un equipo muy famoso. Se corre la bolilla que este año es el campeón, ese equipo se llama Platense por su fuerza, garra y corazón” y ahí empezaron todos ¡Vamos, vamos, vamos calamares!”. Te juro que se me ponía la piel de gallina y bueno terminamos de cantar eso que todo el mundo lo conocía y ahí empecé con lo mío. Ahí me escucharon y después siguieron sirviendo las mesas”, repasa.

La nueva Estela

    Esfuerzo, pasión y compromiso la han llevado a obtener el Primer Premio a la interpretación en Zona Norte 2002, el de Zarate 2010 “Buscando la Voz del Tango” o el certamen para canción inédita del 2011 donde ganó con “Milonga del perdón”, con letra de Alda Salzarulo. Pero por sobre todas las cosas, logró ese premio que no todos los artistas puede conseguir. El aplauso de la gente. Hoy además de sus propios espectáculos asumió un “nuevo rol” que hace con gran placer y dedicación. “La gente piensa que soy una productora, pero yo digo que hago lo que puedo. Trato de mostrar lo mejor de los demás, de mis compañeros y de gente joven que ya está en el ambiente. Uno de los espectáculos que hice fue “De músico, de poetas y de locos todos tenemos un poco” y uno de los primeros invitados fue Atilio Stampone. La idea de traer un “cinco estrellas” era que se conociera con estrellas en formación, gente joven que viene peleándola y quizás no encuentra espacios donde mostrarse. Después dije: Qué puedo hacer para que haya hombres también cuando yo estoy cantando y busqué a Cristian Pasman y Sebastián Alegre, que hacen las cosas muy responsablemente. Fue algo que estrenamos en la Academia Nacional del tango, donde me abrieron las puertas gente maravilla como Roberto Selles, Horacio Ferrer, Walter Piazza, Gabriel Soria y Fernando Finvarb. También hacemos con Alda Salzarulo “En nombre del tango”, donde agarramos un referente del género, por ejemplo Manzi, buscamos todas sus obras y seleccionamos las más importantes y ella las desmenuza; cuenta el porqué, donde hizo pie el artista y yo preparo los tangos y los voy cantando con algún guitarrista”, puntualiza.
     No sólo su voz es dulce, también su mirada y su esencia. Así es Estela Bonnet, simple y soñadora; sencilla y pasional. Una emprendedora que se hizo camino al andar. Una piba de barrio que se despide diciendo: “Espero que haya mucha gente que no pierda las esperanzas. Que sepan que una noche quizás se cumplan todos los deseos”. Habrá que tomar sus palabras entonces, después de todo habla con conocimiento de causa.


 Mi agradecimiento a Cacho Lemos por su colaboración.

4 comentarios:

  1. hermosa nota!!!! que se siga sabiendo!!!!

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  2. Magnífica intérprete. Excelente nota. Cómo dice en ella: "Un ser humano lleno de luz y talento". Justa definición.

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  3. Estela me parece una mujer maravillosa: bella, de cuerpo, voz y alma, toda voluntad hecha canción. Me alegra decir que mis dos hijos nacieron también en San Isidro, aunque en la clínica San Lucas, y que tengo con ella mi admiración por San Martín, incluso participamos en el homenaje del 25 de febrero del año pasado, que tuvo más de un desacierto pero no de nuestra parte, y de que también soy boquense, tanto que cuando chico me decian Colman, el entrrerriano número dos de aquel Boca: Musimessi, Colmán y Edward. Pero, en fin, lo que más quería decir es que Estela es todo corazón y arte.

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